Antonio
Praena
(Purullena,
Granada, 1973)
Doctor en Teología. Profesor de
la Facultad de Teología de Valencia,
en la que complementa su docencia e investigación con cursos sobre la relación
entre teología, cine, poesía y arte contemporáneos. Profesor en Domuni Université (Pontifical University of Saint Thomas Aquinas, Roma) y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas
de Valencia.
Ha publicado
obras de reflexión filosófica, estética y teológica, así como numerosos
artículos especializados. Ha publicado los libros Humo verde (Accésit Premio de Poesía
Iberoamericana Víctor Jara 2003), Poemas para mi hermana (Accésit Premio
Adonáis 2006), Actos de amor, (Premio
Nacional “José Hierro” 2011) y Yo he querido ser grúa muchas veces (Premio
Tiflos 2013. Visor).
Es colaborador en
diversas revistas literarias, poemas suyos han sido traducidos al francés, inglés,
griego, italiano y polaco.
¿De qué le salva la
poesía?
De esta soledad inconmensurable. De la banalidad. Nos salva
de Telecinco y los monstruos que diariamente engendra. Tan sólo de sí misma no
puede la poesía salvarnos.
¿Un verso para
repetirse siempre?
“la más honda verdad
es la alegría”, de Claudio, por supuesto.
¿Qué libro debe estar
en todas las bibliotecas?
El Nuevo Testamento y Borges.
Obra poética (Alianza)
Amor, muerte, tiempo,
vida…, ¿cuál es el gran tema?
En el tiempo están la vida y la muerte. El tiempo es el
tema. El amor es la forma.
¿Qué verso de otro
querría haber escrito?
Cuando escribí este verso, “No sabe del amor quien vuelve
vivo”, sólo hice una versión y adaptación a otro contexto del verso de Antonio
Sánchez Zamarreño “Nada sabe de amor quien vuelve vivo”. El talento y el mérito
son sólo suyos.
¿Escribir, leer o
vivir?
No advierto la diferencia ¿Puede repetirme la pregunta?
¿Dónde están las
musas?
En los intestinos de algún eufemista. Cuando hay inspiración
divina, ¿qué pueden hacer las musas?
¿Qué no puede ser
poesía?
Toda esta reciente palabrería sentimental que no ha sido
aquilatada en el más feroz de los fuegos, el de la forma y la oblación.
¿Cuál es el último
poemario que ha leído?
“El lugar en mí”, de
Antonio Manilla.
Si todos leyéramos
versos, el mundo…
Tendría una conciencia más profunda, más clara y verdadera
de su propio milagro.
Tres autores para
vencerlo todo.
San Juan de la Cruz, Luis Cernuda, Luis Rosales.
¿Papel y lápiz,
teclado o smartphone?
Papel y boli. No lo puedo evitar, no lo quiero sustituir.
Cuando un verso llega y me sorprende sin tinta, envío un Whatsapp a una amiga.

Un placer leer la nota. Leeré al escritor.
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