María M. Bautista
(Madrid, 1990)
Cursó la carrera de Historia del
Arte en la Universidad Complutense de
Madrid y realizó el Máster Interuniversitario en Historia y Ciencias de la
Antigüedad, especializándose en el Antiguo Egipto. Su Trabajo Final de Máster
trató sobre el culto póstumo de Ahmes Nefertari.
Es una apasionada del arte y la
artesanía en todas sus manifestaciones, de David Bowie, Franco Battiato,
Bulgákov, Dostoievski y Dante. Fue antologada en Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011). Su
primer libro, Primera noche en las
ciudades nuevas (Colección Monosabio, Ayuntamiento de Málaga, 2012), es un
libro de poemas publicado en una colección de prosa y trata sobre arte, vida y
viajes. María también dibuja y actualmente no piensa en elaborar textos para
una nueva publicación.
¿De qué le salva la poesía?
De la pasividad.
¿Un verso para repetirse siempre?
“Que yo alcanzo razón, y estoy ausente”.
¿Qué libro debe estar en todas las
bibliotecas?
El Romancero Viejo.
Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el
gran tema?
La vida, que es la suma de los otros tres y
de otros tantos.
¿Qué verso de otro querría haber escrito?
Son dos: “Siempre la claridad viene del
cielo;/es un don: no se halla entre las cosas”.
¿Escribir, leer o vivir?
Vivir.
¿Dónde están las musas?
Conmigo no.
¿Qué no puede ser poesía?
Un poema sordo.
¿Cuál es el último poemario que ha leído?
Chatterton, de Elena Medel (aunque ha sido en realidad una relectura).
Si todos leyéramos versos, el mundo…
Hablaría mejor.
Tres autores para vencerlo todo.
Anónimo, Dante y Lorca.
¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Papel y lápiz, siempre. No puedo escribir si
no puedo dibujar a la vez en los márgenes.
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