Óscar Navarro Gosálbez
Alicante, 1971
Licenciado por la Universidad de Alicante
en Filología. Se dedica desde 1997 a la enseñanza de ELE. Si bien la literatura
ha centrado desde siempre su interés, solo muy recientemente ha comenzado a
cuajar con seriedad en letras que siguen en su mayoría guardadas en un cajón.
Unos pocos poemas suyos han sido publicados en 2016 en fanzines como Hijos del aburrimiento y …Escribo porque eso, porque no puedo hablar. Es uno de los fundadores de la asociación de
agitación cultural «letras de Contestania». Su primer poemario sigue inédito.
¿De qué le salva la poesía?
De la
monotonía, de la planicie, de la sensación de que ya lo conocemos todo. Más que
un salvavidas, para mí la poesía es un modo de pensar y tratar de entender.
¿Un verso para repetirse siempre?
Cada vez que
leía estas entrevistas de La Galla Ciencia me repetía que si me preguntaran a
mí, lo tendría clarísimo, serían unos versos de Carlos Sahagún que dicen: «Cristal
en el cristal más limpio, un día / nos miraremos hasta emocionarnos.»
¿Qué libro debe estar en todas las
bibliotecas?
Sin duda, la
Biblia. Decir El Quijote es casi obligatorio. Además, para mí es esencial poder
volver de vez en cuando a Rilke, a Eliot, a José María Álvarez... Para poder
paladear la lengua y salivar de gusto con la lectura, Años y leguas de Gabriel Miró.
Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el
gran tema?
Imagino que
todos y que alguno más. Para mí, en este
momento, es la muerte como realidad ineludible no luctuosa. Si trato de
encontrar conexiones entre ellos, llego a la conclusión de que el gran tema de
la literatura es el ser humano. Pero no nos olvidemos de la Naturaleza, que
para ella no existe ni tiempo, ni amor, ni vida, ni muerte porque todos esos
temas son ella.
¿Qué verso de otro querría haber escrito?
«Polvo
serán, mas polvo enamorado».
¿Escribir, leer o vivir?
Leer, sin duda. Escribir, la mayoría de las veces, surge
como una necesidad de emular, de glosar o de contradecir a lo leído. Vivir se
da por descontado. De todos modos, me molesta cuando se dice que hay que vivir
para poder reflejar experiencias en la escritura, ¡como si vivir consistiera
solo en hacer grandes viajes, en correr aventuras o en hundirse en fangos de
varia índole! La gran poesía mística nos enseñó que nada de eso es necesario:
«¡Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruido…!»
¿Dónde están las musas?
Las mías,
casi siempre, en las páginas de algún libro. Luego, en ese momento difícil de
explicar en que consigues una verdadera concentración.
¿Qué no puede ser poesía?
Lo tópico.
Lo hecho sin ganas. Lo que podrías decir mejor sin saltar de línea. Lo que no
se toma la lengua en serio, aunque sea para reírse de ella. Lo panfletario.
¿Cuál es el último poemario que ha leído?
El último
leído ha sido El libro blanco de
Augusto Rodríguez. ¡Superior! Pero tengo ahora entre manos la Poesía completa de Ángeles Navarro
Guzmán, poeta de Elda fallecida en 2009, a la que no conocía, y me está
pareciendo muy interesante.
Si todos leyéramos versos, el mundo…
Supongo que
sería igual, que cambiaría poco. Quizá, lo mejor es que tendríamos temas de
conversación más interesantes de lo habitual. Discutiríamos hasta los puños por
defender a un poeta frente a otro, en lugar de por un equipo u otro de fútbol.
No soy un soñador con respecto al ser humano. Como especie, creo que seguimos
siendo animales. Y está bien.
Tres autores para vencerlo todo.
Difícil
seleccionar, pero diría que Quevedo, Eliot y… el tercero prefiero dejarlo en
blanco porque no conozco a tantos como para cerrar así la nómina. Cada día
descubro autores nuevos y me asombro de lo que todavía me queda por conocer.
Ahora que lo
pienso bien, sí voy a decir un tercero: San Juan de la Cruz.
¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Para anotar
ideas uso papel y lápiz o pluma (bolígrafo muy pocas veces); no salgo de casa
sin llevar en mi bolsa un cuaderno y un lápiz. Para intentar desarrollarlas, me
manejo mejor con el teclado. El smartphone para escuchar música.

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