Arturo Tendero
(Albacete, 1961)
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| Foto de Jorge Zafrilla |
No sé si es tanto que me salve como
que me ayude a mantener viva la consciencia de mi mundo emocional.
¿Un verso para repetirse siempre?
Por ejemplo, el célebre de Eliot: «el
hombre no soporta demasiada verdad», o los de Gil de Biedma: «Que
la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde».
¿Qué libro debe estar en todas
las bibliotecas?
Hay muchos. Por ejemplo, jejeje,
uno mío, como Alguien queda o Adelántate a toda despedida.
Amor, muerte, tiempo, vida…,
¿cuál es el gran tema?
Lo importante es el poema, que te
cale, que te emocione. El tema es solo la excusa. Cualquier tema vale, desde el
más trascendente hasta una bolsa de plástico o un huevo frito con patatas.
¿Qué verso de otro querría haber
escrito?
Fíjate, no me da envidia ningún
verso porque considero que la unidad de medida de la poesía es el poema. Poemas
sí que me hubiera gustado escribir tantos y tantos… A menudo envidio poemas que
están escribiendo hoy en día algunos amigos, poemas que me tocan muy de cerca.
A veces tengo la sensación de que se me han adelantado por muy poco o que han
conseguido decir mejor lo mismo que yo intentaba decir.
¿Escribir, leer o vivir?
Todo va revuelto. Como le aconsejó
Rilke a un joven poeta, antes de escribir un solo verso hay que haber vivido
mucho y hay que haber olvidado y esperar a que lo vivido fermente en un poema,
o en lo que sea. Leer es una de las maneras de vivir.
¿Dónde están las musas?
Pues supongo que las llevamos
siempre dentro, porque es de ahí de donde muchas veces brota el primer verso o
la primera música del poema. Esos que dicen que regalan las musas. El resto hay
que ganárselo.
¿Qué no puede ser poesía?
Desde luego, la poesía no es
razonable, aunque a veces imite al pensamiento. Pero es un pensamiento poético,
o sea una emoción disfrazada de razonamiento.
¿Cuál es el último poemario que
ha leído?
Por cuestiones, digamos,
profesionales, leo uno o dos poemarios todos los días. Consideraremos que lo
último que he leído ha sido un poema de José Luis Parra, Ritual de la persiana, que me desperté queriendo releer y ha sido
lo primero que he abierto hoy.
Si todos leyéramos versos, el
mundo…
Dice siempre el maestro Brines
que la poesía nos hace más tolerantes porque somos capaces de sentir con gente
muy distinta a nosotros. Nos emociona a los hombres un poema de una mujer
pariendo, sin ser homosexuales podemos emocionarnos con un poema de amor
homosexual… Y así.
Tres autores para vencerlo todo.
Como he dicho antes, creo que la
unidad de medida de la poesía es el poema, no el libro ni mucho menos el autor.
Pero hay tantos… Por ejemplo, «Amor constante más allá de la muerte»
de Quevedo, «La
noche oscura del alma» de San Juan de la Cruz, «En tanto que de rosa y azucena»
de Garcilaso.
¿Papel y lápiz, teclado o
smartphone?
Irremediablemente, las tres cosas:
A veces anoto en un papel, con un lápiz, el primer esbozo. Luego lo paso al
Smartphone, para tenerlo en la nube y poder trabajarlo con el portátil. Soy un
poeta rumiante: Le doy infinitas vueltas, lo olvido a propósito, lo releo, lo
reconstruyo, vuelvo a olvidarlo…

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