ANDREA
ABREU LÓPEZ
(Icod de los Vinos, Tenerife, 1995)
Estudia Periodismo en la Universidad de La
Laguna y cultiva la poesía desde que recuerda. A los diez años ganó el premio
escolar de poesía Emeterio Gutiérrez Albelo. Ha realizado un curso de poesía
con Coriolano González en la Escuela Canaria de Creación Literaria.
Recientemente ha publicado en Círculo de
Poesía, Revista Versados, Por qué tiemblan o La Tribu de Frida. Escribe a menudo en su blog de
poesía.
elcieloraso.blogspot.com
¿De qué te salva la poesía?
La poesía me salva de la lógica. De la necesidad de ser racional en
todo lo que hago y digo. Cuando escribo puedo ser un gato o hablar de un gato
sin necesidad de que ese gato sea uno al uso.
¿Un verso para repetirse siempre?
“Se cerró el
sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de cerrarse.” de
Alejandra Pizarnik, la más breve y hermosa.
¿Narrativa, teatro, ensayo… o sólo poesía?
Leo todo lo que atrapo. Suele ocurrir que me olvido de cuántas cosas
estoy leyendo a la vez y no sé ni en qué día vivo. Lo que más acostumbro es la
poesía, pero me encanta pasar las tardes escrutando librerías de segunda mano y
encontrar tesoros de todo tipo. A veces los tesoros son muy endebles o huelen a
muerto. Siento especial simpatía por los libros viejitos, sean poesía o no.
¿Qué otras disciplinas artísticas
practicas?
Soy la reina del abandono. Hago todo lo que no sé hacer mientras no lo
sé hacer. Cuando aprendo lo mínimo, suelo dejarlo. Bailé desde muy pequeña y
aún de vez en cuando pego algún brinco por el mundo. Ahora tengo una armónica
llena de polvo y estoy aprendiendo a tocar el cajón flamenco.
¿Cuándo comenzaste a escribir poesía?
Con ocho añitos escribí mis primeras cursiladas terribles. Con diez
hice un poema sobre hadas y dragones que ganó el premio escolar de poesía
Emeterio Gutiérrrez Albelo. Ese era un poco menos cursi.
¿Qué crees que define tu obra?
No sé
exactamente qué puede definir mi obra. Lo que me define a mí escribiendo mi
obra es la tristeza.
¿La poesía está de moda?
No me atrevo
a juzgar si la poesía está de moda. A mi parecer, está de moda ser poeta. Pero
la poesía no lo sé.
¿Crees que faltan referentes en la poesía?
No lo creo, yo tengo muchas y muchos referentes, sobre todo muchas. En
el extranjero, en la Península y en aquí en Canarias. Me encanta lo que está
haciendo la gente de mi generación. Solo tengo que leer las últimas
publicaciones de mi amiga Aida González Rossi o entrar en DigoPalabra.txt para
leer cosas espectaculares.
¿Qué pretende uno cuando escribe?
Yo lo que
pretendo es darme sentido.
¿Qué libro debe estar en todas las
bibliotecas?
“El segundo
sexo” de Simone de Beauvoir
Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el
gran tema?
Mi gran tema, sin duda, es la muerte. Ha estado muy presente en mi
vida, pienso en ella cada vez que oscurece. Tengo miedo a morir. A veces
escribo para sacármela un poco de dentro.
¿Qué verso de otro querría haber escrito?
No sé si muchos o ninguno. En el caso de muchos, este sería uno de ellos:
“Death opened, like a black tree, blackly” (“La muerte se abrió, como un árbol
negro, negramente”) de Sylvia Plath.
¿Escribir, leer o vivir?
Escribo, leo, vivo. Me resulta muy difícil separar esas tres cosas. Leer
es lo que le da sentido a mi vida. Puedo pasar largas temporadas sin escribir,
pero necesito leer para saber si sigo viva.
¿Dónde están las musas?
Las musas están a las cuatro de la tarde en el Café Siete (La Laguna),
esperándome con un cortado de leche de soja y canela. De hecho, creo que cada
vez que le digo al camarero “leche de soja y canela” y pone cara de raro,
empiezo un poema nuevo.
¿Qué no puede ser poesía?
Hace tiempo leí un libro que hablaba sobre poesía surrealista por
otros medios. Después de eso no me atrevo a decir qué puede ser poesía y qué
no.
¿Cuál es el último poemario que has leído?
Uno de Coriolano González Montañez: “Cuadernos y notas de viajes
(1988- 2009)”. La influencia de Coriolano sigue siendo clave en mi poesía. Él
me enseñó cosas muy hermosas.
Si todos leyéramos versos, el mundo…
sería más
poético.
Tres autores para vencerlo todo.
Cortázar,
Cortázar, Cortázar.
¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Mix de todo. Cuando me siento a escribir lo hago en mi libreta de
poemas. En el resto de ocasiones, si no tengo el cuaderno, lo hago en trozos de
papel, en servilletas o en el Smartphone con notas de voz. En situaciones
extremas, sobre todo cuando me despierto en mitad de la
noche y no tengo nada a mano, se lo cuento a mi compañero y le pido que me lo
recuerde al día siguiente. Tengo muy mala memoria…

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