AURORA SAURA
Cartagena, 1949
Nací en Cartagena aunque residí hasta la adolescencia en Alicante, casi siempre enfrente
del mar. Estudié Filología Románica en la Universidad de Murcia, en la que me
gradué en 1971. He sido profesora de instituto hasta hace pocos años y
actualmente estoy jubilada -que no desocupada-.
He publicado los siguientes libros de
poesía: “Las horas”(1986), “De qué árbol”(1991), “Retratos de interior”(1998),
“Si tocamos la tierra”(2012) y la plaquette
“Mediterráneo en versos orientales”(2015). Asimismo he participado en
lecturas poéticas, revistas y tertulias literarias, blogs y libros franceses
para estudiantes de español. Mi lema podría ser, modificando algo
la hermosa frase de Terencio, “Nada –humano o no– me es ajeno”.
¿De qué le salva la poesía?
La que escribo me salva de mí misma. La que leo, de la
ignorancia, de la grisura, del miedo…, de todo lo que puede aprisionarnos.
¿Un verso para repetirse siempre?
¡Hay
tantos! Y muchos me han salvado. Algunos que suelo repetirme son, por ejemplo,
“Vivid por mis palabras y mi sangre”, “me queda la palabra”, “¡Cómo de entre
mis manos te resbalas!”….Y así podría seguir….
¿Qué libro debe estar en todas las
bibliotecas?
Inexcusablemente,
un buen diccionario (con etimologías, por supuesto), como el ‘María Moliner’.
Citaré estos versos de Ángel González: “Poesía eres tú, dijo un poeta/ -y esta
vez era cierto-/ mirando al Diccionario de la Lengua”.
Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el
gran tema?
Para mí, los
tres últimos términos están entrelazados sin remedio, aunque tal vez ‘vida’
sería el dominante. Por otra parte, no hay vida sin amor: ¡‘amor’ es tan
polisémico!
¿Qué verso de otro querría haber escrito?
Digo lo
mismo de antes: ¡tantos! Pero lo daría todo por haber compuesto algunos
endecasílabos de Petrarca y algunas canciones tradicionales anónimas (incluidas
ciertas coplas flamencas), y más que nada envidio a Pavese por haber escrito
“Verrà la morte e avrà i tuoi occhi” – “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”--,
primer verso de un espléndido poema.
¿Escribir, leer o vivir?
Para todo,
lo primero es vivir; pero leer es tener más vidas. Escribir es volver a vivir
haciéndose acompañar por tus lecturas; y, además, con frecuencia es
irremediable.
¿Dónde están las musas?
Las musas
están por todas partes, aunque a veces se ocultan o se duermen. Pero ‘haberlas,
haylas’.
¿Qué no puede ser poesía?
En cuanto a
los motivos, todo puede serlo. Pero, en cuanto al tono, creo que la poesía
rehúye lo ampuloso y lo sentimental en exceso, ¡y no digamos las explicaciones
prolijas!
¿Cuál es el último poemario que ha leído?
Suelo leer a
varios autores a la vez: ahora leo al poeta argentino Fabián Casas y a las
poetas Inger Christensen, danesa, y Ana
Blandiana, rumana. El último libro completo que he leído es “la vida extraña”,
de Natalia Carbajosa.
Si todos leyéramos versos, el mundo…
Tal vez,
seríamos capaces de mirarnos de verdad y de comprendernos más. Dado el estado
desastroso en que vivimos, eso ya sería mucho.
Tres autores para vencerlo todo.
Vencer no
sé, pero para entender mucho más: Homero, Shakespeare, Cervantes.
¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
De entrada,
papel y bolígrafo (bueno, a veces lápiz). Después de las mil revueltas,
teclado. Lo del Smartphone me pilla muy mayor.
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