MARÍA MARÍN
Cieza, 1991
De mí misma,
de los demás y del aburrimiento.
¿Un verso para repetirse siempre?
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no
pasara nada, lo cual es cierto.
de Pizarnik.
¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?
Si bien no
es mi libro favorito, considero que nunca debe faltar La Odisea. En ella está
todo.
Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el
gran tema?
Creo que el
amor y la muerte son siempre los temas por antonomasia de toda la literatura, y
el resto siempre pivotan a su alrededor. Cada vez que se habla de la vida,
siempre se encierra dentro el amor por ella, o el miedo a su pérdida, pero el
miedo al paso del tiempo, de la vida, va siempre enlazado al tema de la muerte.
Lo que tengo
claro es que nunca inventaremos nada nuevo, los temas, los arquetipos
literarios, están inventados desde la noche de los tiempos y para siempre.
¿Qué verso de otro querría haber escrito?
Por pedir… cualquiera
del soliloquio de Hamlet en la obra de Shakespeare. Morir, dormir… dormir, tal vez soñar.
¿Escribir, leer o vivir?
Vivir,
siempre vivir. Pero no podría vivir sin leer, por lo que entiendo ambas como la
misma cosa. Lo de escribir es otro cantar.
¿Dónde están las musas?
Las musas
duermen con Homero.
¿Qué no puede ser poesía?
Nunca será
poesía algo que tenga que ser leído como un documento con temporalidad
histórica. Me explico, la poesía no es un “fue” ni un “será”, la poesía debe
ser un “es”. No es como la novela o el teatro, donde sí que existe esa dimensión
de temporalidad. Entiendo la poesía como algo atemporal y sin nombre,
actualizable al momento en que la leo y no pierde ni un ápice de su
efectividad. La poesía está fuera del tiempo. La poesía debe ser siempre un
presente, pero un presente fuera del tiempo, que se actualice aquí y ahora.
Para mí algo que, sacado de ese contexto, de esa voz, no pueda entenderse,
nunca será poesía.
¿Cuál es el último poemario que ha leído?
Ser el
canto, de Vicente Gallego.
Si todos leyéramos versos, el mundo…
El mundo
tendría algo más de empatía hacia los demás, lo cual es bastante necesario.
Tres autores para vencerlo todo.
Para mí –y
de momento–, Sylvia Plath, Shakespeare y Roger Wolfe.
¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
No están las
cosas para hacerle ascos a nada.

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